Imperceptiblemente cada grano caìa
lentamente casi sin notarse,
la diferencia se obserbaba en el reloj,
en el de arena...
la parte superior cuando se vaciaba,
marcaba algo
el paso de lo llamado tiempo.
Hoy estuve leyendo algunos post de un blog que seguìa asiduamente, hasta que el autor decidio despedirse de el.
Releì tantas cosas que me llenaron de emociòn, haciéndome sentir que habìa estado viva alguna vez.
Tanta vibra en lo que trasmitía... y resonancia en mì para responder. Cuanto tiempo paso...hizo un cambio rotundo en mi vida. Una elecciòn que me favorece para sanar las heridas, pero que me dejò sin sensibilidad para expresarme desde ese sentir profundo del alma, tal vez de una mètafora que no permitìa encuadrarme para curar mi enfermedad.
Extraño la metàfora, la expresìon de lo profundo. Cuando leo lo que escribì siento vida...no importa la calidad literaria ,si es autoreferencial o no, sino la fuerza, la fuerza que perdì , que ya no tengo.
Mi alma callò, no hay vuelo, el silencio me ganò y la quietud se apoderò de mì.
Tal vez esto sea un transito ,un pasar para volver pero con salud, no lo sè. lo que sì doy gracias por la libertad que sentì en mi expresiòn y que añoro profundamente.
para algunos esto que escribo es repetitivo, es mas de lo mismo, para mi es nostalgia, añoranza.
Hola...no se que pasa que no encuentro que escribir, tal vez por eso hablo poco.
Tambien la màgia del encuentro esta sedada y lo Sagrado, silencioso en palabras...pero intenso en sensibilidad. Todavìa no puedo manifestar en palabras las vivencias que tengo.
Còmo describirla...?, por dònde empezar...?
Cuentan los antiguos pobladores de un ciudad llamada Eterna, que los que habitaban allî, lo hacìan en un dimensiòn sin tiempo. La vida pasaba instalada en un eterno presente. Cada vìnculo era ese y nada mas, vivian el instante con toda la furìa, sin culpa , sin reprocharse, sin recordar.
El problema del eterno presente, era que algunos errores se cometìan indefinidamente...
El secreto era estar atento y escuchar la sabidurìa del corazòn, con sus latidos, y dejarse guiar por la mùsica que transmitìa.
La vida pasaba llena de emociòn, ya que no conocìan nada màs que lo que les pasaba.
en ese lugar...en ese instante.
Allì, habitaba una mujer particular...poseía un lunar en su espalda que era un espiral, tenìa la particularidad de que cuando se la encontraba tenìa mil rostros que se modificaban en el encuentro. Esos rostros cambiaban de edad segùn lo que sentìa en su corazòn. Los pobladores se quedaban atònitos, no podìan comprender lo que sucedìa. La llamaban la mujer mutante. Observarla era aterrador para algunos, increiblemente bello para otros, Se sucedìan sus rostros, cambiando edades, colores...inquietante.
La mujer que allì vivìa no era de " Eterna" era de la dimensiòn sin tiempo.
Después de tanto estudiar desidì irme con la mùsica a otra dimensiòn, estado de conciencia, como cada uno le guste mas llamarlo. Me evaporo, me diluyo, me desarmo y me convierto en nota musical para combinarme con otras notas y asì dejarme existir en una melodìa, ritmo... siento realmente una paz interior en este estado magnifico, inigualable. Por hoy el estudio, otro tipo de conexìon, lo dejo. Cuantos mundos podemos habitar en este? No lo sè , si de la posibilidad. Gracias.