domingo, 30 de marzo de 2014

¿Qué nos pasa a los seres humanos?

Donde quedó el transitar sin apuro y sostenidamente, construyendo, ¿ dónde quedaron las ganas de compartir desde el microcosmos que habitamos en donde en un punto, somos uno?...Que nos sucede que no podemos sostener los vínculos,  se construye para el descarte, "úsese y tírese", pareciera que dijese en el aire.
El compromiso de la palabra, el sostener lo que se dice, ¿ dónde quedó?, porque no se responde al llamado de auxilio del otro, cuando se está en el abismo, en la soledad angustiante, que aparece como un ente devorador.

Volver al primer escalón, comunicarse, entenderse, interactuar, construir...

Todos somos diferentes y no todos podemos comunicarnos, hay colores que combinan, sonidos que armonizan y otros que generan ruido y malestar.
Lo sagrado está presente, el respeto y la claridad son parte de los vínculos pero no  se da en todas las interacciones.
Poder construir  en esa frontera latente, expandible donde la vida se retroalimenta y se puede seguir el camino.
No todos podemos mirarnos y saber, ahí lo sagrado de la vida y el respeto por lo que se ve,  en silencio.
Los estados de conciencia en donde la vida aparece como arcilla para modelar, sacar las asperezas, darle forma recuperar la humanidad latente, es lo que estamos dejando pasar.
En otros ámbitos, abrir la puerta de la confianza  y ser un anfitrión, guía, es invalorable y porque después la indiferencia, una vez que se pasa a ser parte de ese espacio, por qué la competencia, si el aporte de cada uno es enriquecedor.¿ por qué cuando no se cree útil descartar?. Si todos tenemos potencialidades,  ¿qué hace que no le demos al otro la atención, el escucharlo... tapándolo cuando habla, no contestandole su saludo.
Estamos descartando lo sagrado de la vida, y nos estamos convirtiendo en pequeños seres compartimentados,  habitantes de cápsulas impermeables. Pequeños seres sordos, ciegos y mudos, autómatas, robots.

Luchamos en las movilizaciones por lo que creemos justo, colectivamente y luego en el día a día nos damos la espalda.

Un domingo para pensar a orillas de la laguna sagrada, Rocío está. Reflexionando


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