jueves, 16 de enero de 2014

Las disputas, la manipulación y la mentira

Cada uno elije de que trabajar o tal vez trabaja en lo que puede. La honestidad en la tarea que se desarrolla no es garantía de hacer las cosas totalmente bien, ya que el error es humano, y el que hace se equivoca, pero el cariño en cualquier tarea resuelve y mejora el error.
En ocasiones la negligencia,  el desinterés  lleva a situaciones irreparables.
Me tocó vivir una situación por lo mas desagradable, reiterar una vez mas lo que estaba sin hacer...como consecuencia, el manipulador se defendió queriendo, en primer lugar culpar al dagnificado y posteriormente, defenderse de un agresor( en este caso yo) que le estaba pidiendo nuevamente que realice una tarea puntual y vital. Después de varios intercambios el pedido y la situación se transformó en agresión y amenaza...una situación que se fue desdibujando, y el pedido original quedó perdido en un limbo, olvidado.
Situación que dejó internamente mal a todos las personas que estábamos en el lugar, para que finalmente, al retirarme de la escena, la persona en cuestión me pidiera disculpas al volverme a ver.
Esto genero una pausa, respiración profunda de mi parte y una nueva oportunidad.
Hasta donde lo humano aparece en una situación desde el error involuntario, y la humildad para reconocer el hecho, y  cual es el límite o frontera en que la manipulación y la mentira hacen una intempestiva aparición para permanecer en la escena...
No sé si las palabras pudieron expresar con claridad la situación vivida, pero el cuerpo hablante tiembla todavía ,y la mirada turbia siguen hablando y presentes.
La importancia del dialogo constructivo, el reconocer de cualquier lado el error son curativos, nos permiten proyectarnos con responsabilidad al futuro, y nos hacen mas humanos, el enojo , el desencuentro, lástima nuestra alma y por ende nuestro cuerpo, y no conduce a nada mas que al dolor y la incomprensión.
Me propongo, invito, a dejar los egos de lado y comunicarnos desde el respeto y la salud recíprocos.

Desde la laguna del dolor emocional y físico

Rocío laguna


domingo, 12 de enero de 2014

Un estado

La soledad no es una enfermedad, o mejor dicho una patología, es un estado. Hay personas que la buscan para poder encontrarse con ellos, con su interior( mirar para adentro), y  a otros no les queda alternativa, buscan comunicarse pero se les hace dificultoso, no lo logran.
Pero hay una realidad desconocida para muchos, no contagia, no...tampoco es como los abrojos. Un ser sólo no se queda pegado, sabe ubicarse en el mundo en que vive, sabe no invadir. Tal vez sean invasores los que no conocen la soledad, pero al aproximarse a ella, temporariamente , la esquivan haciéndose amigos de un solitario( que tal vez cree que por fin logró aprender a comunicarse ), para no experimentarla, ya que les produce un terror paralizante. Egoistamente saben que el solitario está solo...lo invitan, ya que saben que está, lo llaman, ya que saben que está, no importa la hora, no importa el día, no importa, el solitario se transformó en una farmacia de turno, está solamente para las emergencias.
Es hermosa la soledad cuando uno se aparta del ruido, o busca otro lugar, y sabe que lo están esperando  cuando retorne, no es lo mismo cuando no se lo extraña...cuando no existe para los otros.
Nadie dice que el solitario sea víctima del mundo. Solamente se trata  de comprender, de acercarse, de abrazar, de acordarse del que está solo en una fecha socialmente particular, en compartir un momento,
un rato, un algo.
El solitario, siente como los demás seres humanos, no es de otro planeta, no es un robot, no es descartable, es un ser tan particular como cualquiera.

   Ahora les propongo una actividad, una práctica:

1) Experimenten la soledad, sientan lo grato y lo  no grato de ese estado,  regístrenlo

2) Recuerden, cuando uno se acuerda de alguien, que sea por que le es agradable compartir un rato de su        vida con ese otro ser, (que siente ), regístrenlo

3) Ahora recordemos, trabajenos con la memoria, el solitario es UN SER, no está de turno, no es un objeto, NO ES UNA FARMACIA.

4) No le busquemos los defectos, las debilidades, todos las tenemos, recordémoslo

5) Tiene fortalezas, cosas interesantes, y es un ser humano como nosotros, registrémoslo

6) Antes de llamar a un solitario, pensemos: necesitaré llamar a la emergencia médica, a la farmacia de turno    o tengo ganas de compartir  algo con ese otro, "ser," tan humano como yo .

 Recomendaciones:

  • LLamarlo cuando estamos acompañados...

  • Cuando tengo una fiesta...

  • Cuando es un día de sol...

  • Cuando llueve...

  • O por que sí...

  • O cuando está necesitando  algo...
 Recordemos: 

    " Es un otro diferente, como lo es cada ser humano, con cosas en común, con  cosas que lo


       diferencian,  pero en el intercambio siempre hay cosas que se pueden disfrutar".



Tenemos la posibilidad de aprender algo nuevo todos los días, de mejorar o tomar conciencia de lo que hice (como pude), porque también el error es de un lado y es del otro, pero... tengamos en cuenta al otro.

Va dedicado a todos" los otros" que alguna vez necesitaron no estar solos y a los que al dejar de estarlo, perdieron la memoria.

Recomendación 2

En las farmacias de turno venden medicamentos para la memoria , que dicho sea de paso también hacen bien al corazón ...
si queremos accionar colectivamente, accionemos dejando de pensar solamente en lo individual.

  Para los militantes de las injusticias y movilizaciones sociales...que en su discurso siempre piensan en el compañero, para que puedan llevarlo también a la acción...

Rocío Laguna


      


Una experiencia más

El calor o el frío nos hacen experimentar sensaciones diversas, encierro o apertura según lo que necesitemos.
la noche tiene una vivencia estimulante, la oscuridad nos envuelve con su capa y no se nos ve.Como fantasmas deambulamos por las calles, asistimos a conciertos o simplemente nos sentamos en algún umbral para ver pasar los automóviles por la calle. Mientras fumamos un cigarrillo y el humo se eleva y se aleja, nuestros recuerdos surgen llenándonos de emoción, añoradas situaciones, personajes fantasmales históricos se sientan junto a uno y conversan a través de los pensamientos. Intercambios de voces silenciosas, conversaciones espectrales invaden el espacio, dimensíon paralela, superpuesta.
La música lejana, llena el vacío, se presenta con su melodía dejándonos sin palabras para la conversación y un tironeo entre los recuerdos y el presente comienzan su batalla, hasta que alguno de los dos se da por vencido y desaparece...
El presente pasa a ser pasado y como consecuencia ya es recuerdo, recuerdo de una noche, de un encuentro,de un humo lejano, de una experiencia más.

Desde la laguna de las melodías.

Rocío L.

viernes, 10 de enero de 2014

Mi lugar

La luna, como una flor en el alto arco del cielo, con deleite silencioso, se instala y sonríe en la noche.

Willian Blake

jueves, 9 de enero de 2014

Cálida naturaleza y una voz

Sin palabras!, su voz,su fuerza está ligada a la naturaleza,
belleza en sintonía...
cuando todo está en equilibrio no se necesita nada mas. Se forma parte del contexto, hay armonía.
gracias!
R. Laguna

martes, 7 de enero de 2014

No es solamente una canción

Cuantas preguntas que no tienen respuesta,
Cuantas situaciones que no  puedo comprender,
tal vez las respuestas estén en el viento...
el poder ver en vez de mirar,
el poder escuchar en vez de oir,
tal vez...
sean el camino a la revolución.
El paso a dar para habitar la humanidad que todos llevamos puesta,
 y muchas veces no la tenemos en cuenta...
 Con nuestros actos hacia el otro ser.

  Un mundo mejor es posible
ese es el gran desafío.

Desde la laguna de las utopías, (posibles)


Rocío Laguna


miércoles, 1 de enero de 2014

No hacer...

Es época de estar con uno,
de no salir pa' fuera
sino entrar y habitar el propio castillo
dejar de ser un animal
que actua por instinto,
que a cada campanada tiene una respuesta para dar.
Dejar de babear.
Mirar entre las ramas de los árboles, entre las hojas,
y practicar el no hacer.
Respuestas  al ver, quizá
o tal vez la nada misma.

Rocío Laguna