Hace mucho tiempo, cuando el tiempo era como era, existió una mujer dulce como el néctar, suave como el pétalo de una flor, sensible e ingenua como pocas. Era así...crédula, no creía que iban a hacerle daño, y se empeño en demostrar que no era lo que los demás decían de ella, los que no la querían, que era fea, gorda, tonta como ninguna...mala como la peste. Hacia todos los esfuerzos que podía por mejorar, por superar, eso que le desagradaba a los demás.
Llegó un día en donde después de hacer tanto, dejo de ser, se convirtió en lo que cada uno quería que fuese, tal vez así la aceptarían, pero dejó de ser ella.
Dicen en el pueblo que la ven pasar sola, sin ninguna compañía, a veces creen que en realidad es el espíritu de esa mujer, que al dejar de ser, desapareció... y solo queda un espectro con su figura.
Tal vez nunca existió, tal vez fue un mito, una leyenda, esos relatos que pasan de boca en boca , pero que en realidad no hay certeza de su existencia.
La llaman el espíritu de la laguna.
Rocío

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